24.7.07

23 Congreso Federal de JSE

Durante los días 20, 21 y 22 de julio, Juventudes Socialistas de España ha celebrado su 23 Congreso Federal. Allí estuve como delegado, en unas maratonianas jornadas de trabajo, que dejan en el cuerpo más sensación de satisfacción que de cansancio.

Tres días fantásticos, de debates, de política en estado puro, de emociones y de compañerismo. Allí he podido ver a algunos de los grandes políticos de este país, pero si me tengo que quedar con una intervención, esa non puede ser otra que la de Felipe González. ‘El País’ del sábado, en el artículo de Anabel Díez, titulaba “Clase magistral de Felipe”. Y es que en realidad fue así, una clase de política y de realidad. Una hora de discurso que se queda corta, con el mérito de mantener a un auditorio joven con la boca abierta.

Felipe nos trasladó la verdad sobre la forma de hacer política, y aseguró que “no había ido para darnos una doctrina”, que había ido “a hablarnos de nuestro lema, del liderazgo”. En su “clase magistral”, Felipe destripó la política, y más concretamente la que hacemos los que nos sentimos socialistas. Una baño de realidad, en el que dejó claro que lo principal es nuestra vida, nuestra autonomía personal, y después la política como dedicación. Distinguió entre “vivir de la política” y “vivir para la política”, y nos instó a saber distinguir muy bien entre las dos.

En cuanto al resto del congreso me quedo con la figura del nuevo Secretario General de Juventudes Socialistas de España, Sergio Gutiérrez. No se que como describirle, quizá lo mas sincero que me salga es que es un tío que da muy buen rollo. Tuve la oportunidad de conocerle en el Congreso Provincial en que el que fui elegido Secretario General de Palencia. Vino a mostrarme su apoyo, y me causó una grata impresión. Su sencillez y su franqueza en la palabra, la sensación de creer en lo que dice, me dejaron un gran sabor de boca. Será un buen Secretario General, un buen socialista.

13.7.07

Se vende mito.

El Castillo de Drácula, en venta. La fiebre inmobiliaria no respeta nada, ni nuestros mitos, y en esta ocasión le toca a un símbolo de la literatura universal, el Castillo de Bran, del cual el escritor Bram Stoker sacó la inspiración para crear uno de los grandes personajes de la historia.

Este castillo, que se encuentra en la histórica región de Transilvania, en los Cárpatos rumanos, lleva consigo una basta extensión de terreno cercana a las 100 hectáreas. Su dueño, un muchimillonario aristócrata con residencia en New York, encargó a una reconocida empresa la venta de esta propiedad.

Perteneció a la Princesa Ileana de Rumanía, y durante la segunda mitad del siglo XX al gobierno comunista de Rumanía, que tras su caída, le fue devuelto a su legítimo dueño.

Algunas noticias dicen que ha sido el multimillonario ruso Roman Abramovich quien lo ha comprado por 50 millones de euros.

No se si la única condición era pasar una noche tras sus muros. ¿Quién se atreve?